Sin la presencia de público en las gradas, el torneo de clubes más prestigioso del continente pone fin a una edición atípica marcada por la pandemia del coronavirus, que sigue causando estragos en Brasil y el resto de América.
Los finalistas han sufrido de cerca el covid-19 con brotes importantes en sus plantillas a lo largo de la temporada, aunque para esta decisión contarán con todo su potencial.
Desde 2006 dos clubes brasileños no se encontraban en una final de Libertadores. Entonces, Inter de Porto Alegre obtuvo su primer título a costa del São Paulo, que venía precisamente de ganar su tercera copa el año anterior tras derrotar a otro brasileño, Athletico Paranaense.
La del Maracaná será la tercera final de la competición entre equipos de Brasil. Esta vez miden sus fuerzas Santos, que persigue su cuarta corona y el Palmeiras, que apenas cuenta con la Libertadores que conquistó en 1999. Ambos evitaron una nueva final argentina entre Boca Juniors y River Plate; surgirá el sucesor del Flamengo, campeón en 2019.
Palmeiras ha pasado por algunas turbulencias que ha conseguido superar desde la llegada, hace apenas tres meses, del técnico portugués Abel Ferreira, en sustitución de Vanderlei Luxemburgo. El luso cambió la dinámica del equipo y lo condujo hasta la final de la Libertadores y la Copa de Brasil, que disputará en febrero con Gremio.
El rigor defensivo es uno de sus fuertes, sostenido en parte por la pareja de centrales, formada por el paraguayo Gustavo Gómez y el brasileño Luan, a la que se suma la profundidad del lateral uruguayo Matías Viña. Pero también su capacidad goleadora con Rony y Luiz Adriano como puntas.
La final por la “Gloria Eterna”, como la bautizó la Conmebol, será transmitida a 191 países y otorgará al campeón un premio de 15.000.000 de dólares. El vice se quedará con US$ 6.000.000, sin considerar las sumas alcanzadas en las etapas anteriores.
Via ABC Color https://www.abc.com.py
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