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viernes, 5 de octubre de 2018

Menos campañas y más medicamentos, pide paciente con cáncer de mama



Gaby Acosta lleva tres años de dos luchas, una contra el cáncer de mama y otra frente al sistema de salud que no provee de manera sostenida los medicamentos necesarios para el tratamiento que debe seguir y que obliga a buscar la manera de solventar "como sea" para no interrumpirlo. Pide mayor atención para los pacientes oncológicos y que las autoridades no solo se concentren en las campañas de prevención.

El Octubre Rosa es para una paciente con cáncer de mama como Gaby Acosta de 30 años, movilizar su entorno para comprar el medicamento Bevacizumab que tiene un costo por frasco de G 15 millones y que ahora no hay en stock en los centros especializados de Salud Pública. Para su quimioterapia requiere cuatro por mes (G 60 millones), dos para cada sesión (G 30 millones) que se realiza en el Hospital de Clínicas.

“Me parece falso que se vistan de rosa y nos tengan abandonados en los hospitales porque el cáncer no es solo en octubre, nosotros lo sufrimos todo el año”, sentencia la mujer quien asegura su lucha es por su hija de 5 años y su familia que es la que la apoya sin soltarla.

“Necesitamos medicamentos, no campañas que se llenan la boca con Octubre Rosa, hasta hay mujeres que temen hacerse una mamografía porque si le dan el diagnóstico no podrán seguir un tratamiento en condiciones”, agrega y cuestiona que los medicamentos costosos son imposibles de comprar y seguir un tratamiento adecuado, que debe ser sin interrupciones.

En contacto con HOY Digital cuestionó la burocracia de firmas y documentos para que se concrete la provisión de medicamentos a través de un convenio entre Clínicas y el INCAN para que este entregue los medicamentos oncológicos sin falta para los tratamientos.

“Llegó el cambio de gobierno, la transición de autoridades y no se renovó el convenio, se postergó y me da rabia que nos dejen colgados, estamos totalmente desprotegidos”, afirma.

Para una persona común y corriente que vive honestamente del trabajo que realiza todos los días es imposible costear un tratamiento millonario sin el apoyo estatal y al hablar de costos Gabriela cita a pacientes que deben quedar internados unos días y los gastos suman millones por semana no solo en fármacos sino en insumos y estadías en el hospital.

“Me parece perfecta la campaña de prevención pero como paciente, la mboriahu va a tener miedo de revisarse sus pechos si no va a poder pagar un tratamiento, es lógico que pensemos primero en nuestros hijos y nuestras familias que muchas veces quedan en la calle arrastrada detrás de un paciente con cáncer”, señala.

DEJÓ SU PROFESIÓN TRAS DIAGNOSTICARSE

Gabriela es odontóloga de profesión, dejó de ejercer debido a su condición de salud y proviene de una familia que vive de los ingresos del trabajo que realiza.

A sus 27 años Gabriela recibió el diagnóstico de cáncer de mama triple negativo en etapa cuatro, sin antecedentes familiares, sin factores de riesgo. Se palpó, le detectaron un tumor, se operó y desde hace tres años sigue tratamiento, cambiando de esquema de medicamentos porque no están resultando. Tiene metástasis en el cuerpo y las pausas entre sesiones tienen consecuencias negativas en su salud.

Una semana o dos sin tratamiento la condena a sufrir dolores fuertes porque la enfermedad avanza muy rápido. “No puedo esperar un convenio ni una firma y esto de no conseguir los medicamentos produce un estrés en los pacientes, no solo en mí, a todos, es un sufrimiento doble”, reflexiona.

“Ya no puedo ejercer mi profesión, como gente trabajadora y honesta no tenemos forma de solventar el tratamiento, el año pasado me ayudaron mucho con actividades para los gastos que tuve porque por una urgencia que no podía esperar conseguir turno en el público porque me detectaron agua en los pulmones y fui al privado”, recuerda y pide a las autoridades que consideren que la lucha contra el cáncer es una cuestión de tiempo, es una carrera contra el reloj que no puede esperar.

La mujer solicita que no falten los medicamentos e insumos necesarios y que los tratamientos sean efectivos; que se evite más dolencias de las vividas a los pacientes y no solo recuerden el cáncer de mama vistiéndose de rosa. Una campaña efectiva para Gaby desde su posición de paciente sería que las autoridades se vistan de rosa para anunciar que se hará una buena inversión en medicamentos oncológicos y descentralicen la atención especializada.



“Nosotros pasamos todo esto estando en Asunción y muchas mujeres dejan de hacerse una mamografía o una ecografía porque no consiguen turno y si bien esta es una enfermedad crónica no necesariamente tiene que ser sinónimo de muerte, con un buen tratamiento se puede salir adelante”, puntualiza.

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